Mi perro no deja de ladrar cuando me voy
5 familias perrunas han compartido su experiencia · última actividad 21 sept
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Gracias a quienes comparten su experiencia. Cada respuesta puede ayudar a otra familia con un perro.
Hola, eso suele ser ansiedad por separación, y es bastante más común de lo que parece. Lo primero que ayuda mucho es grabarle con el móvil cuando te vas, para ver qué hace exactamente: si ladra un rato y luego se calma, o si no para, si araña la puerta, si da vueltas... Te da muchas pistas de cómo de intenso es. Algunas cosas que suelen funcionar: Que las salidas y las llegadas sean lo más aburridas posible. Nada de despedidas largas ni de montar fiesta al volver Practicar ausencias muy cortas, de un par de minutos, e ir alargándolas poco a poco Dejarle algo con lo que entretenerse justo antes de irte, tipo un kong relleno de comida Que haya paseado y hecho algo de ejercicio antes de quedarse solo Si es muy intenso o no mejora, merece la pena consultarlo con un veterinario o un educador canino, porque a veces hay algo más detrás. ¿Cuántos años tiene? Porque si es mayor y esto le ha empezado de repente, cambia bastante la cosa.
Una cosa que me parece útil es grabar algún rato cuando se queda solo. A veces desde fuera uno imagina que el perro está ladrando todo el tiempo y luego ves exactamente cuándo empieza y qué pasa antes. Por lo menos da una pista mucho más clara de la situación.
¡Te entiendo perfectamente! Es una situación superangustiosa porque te vas con el corazón en un puño pensando en él y, claro, también en la convivencia con los vecinos. Es un problema muy común y, en la mayoría de los casos, tiene que ver con la ansiedad por separación en perros o con la frustración de quedarse solos. A mí me pasó algo muy parecido y tuvimos que ir a un adiestrador. Nos dieron estos consejos y aplicándolos de una forma estricta nos funciono. Evitar los rituales de salida: Los perros son expertos en detectar cuándo nos vamos (las llaves, los zapatos, la chaqueta...). Empecé a coger las llaves o a ponerme los zapatos en momentos aleatorios del día en los que no me iba. Así, esos estímulos dejaron de anticipar su Keep de nervios y el momento de la marcha fue mucho más progresivo. Irnos en silencio: Nada de despedidas largas ni dramáticas. Salir de casa de forma natural y, al volver, no hacerle una fiesta hasta que no esté completamente tranquilo. Si premiamos la sobreexcitación al llegar, aumentamos su prisa porque volvamos. Subir el nivel del enriquecimiento ambiental: Como dices que la música y los juguetes normales no bastan, a nosotros nos salvó el juguete tipo Kong relleno de comida congelada (puedes usar su propia comida húmeda o un poco de kéfir con premios). Al estar congelado, pasa mucho más tiempo lamiendo, y el acto de lamer libera endorfinas que les ayudan a relajar a un perro nervioso. Cansancio mental, no solo físico: Antes de dejar al perro solo, un paseo donde pueda olfatear mucho o unos minutos de juegos de olfato en casa lo dejan mucho más cansado y receptivo a quedarse dormido que una carrera larga. Si ves que los ladridos por separación persisten, te recomiendo muchísimo grabar lo que hace cuando te vas. A veces una cámara en casa te ayuda a ver si es por aburrimiento, por miedo a los ruidos de la escalera o por pura ansiedad. Si es esto último, contar con la ayuda de un educador canino amable o un etólogo te dará las pautas exactas para vuestro caso. ¡Mucho ánimo, se trabaja poco a poco pero se consigue mejorar!
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